Tuve oportunidad este día de ver un par de documentales sobre la guerra en las Malvinas de 1982. Contextualizando un poco, dicha guerra entre los argentinos y los ingleses por las Islas Malvinas -o Falkland para los segundos- se da por la ocupación militar argentina de tales territorios a 700 kms del continente durante 74 días, con la correspondiente respuesta inglesa, que envía un comando miltar desde Europa para recuperar la situación sobre territorios que administrativamente le pertenecían -y le siguieron perteneciendo- desde 1833. ¿Cómo se hicieron de tal control? Mediante la invasión a las mismas y el desalojo de los habitantes. Los argentinos habían asumido el control de las islas cuando consumaron su independencia de España, acaecida 17 años antes. La ocupación a la que nos referimos se da un día como hoy, del año 1982. 6 semanas tardó en llegar el comando militar inglés y habiendo hundido un acorazado argentino y desembarcado en tierras isleñas, consiguieron la rendición argentina el 14 de junio de ese mismo año, contándose 746 bajas entre ambos contendientes (más inclinada la balanza hacia los derrotados). 24 años después, Argentina sigue reclamando el derecho legitimo de posesión de esos terroitorios, pero pues, como entre la raza se dice “el que agandalla no batalla” y fue en aquellos 1800’s buenos agandalladores los ingleses. No en balde su espíritu pirata.

Actualmente en Monterrey estamos librando otra guerra, que en 3 meses ha cobrado 46 víctimas. De un lado, a los que ha falta de certeza gubernamental para decirnos quienes son les llamamos los malos, los sicarios, el crimen organizado, y del otro, otros malos, otros sicarios, y lamentablemente policías y miembros de los organismos policiacos. Sin generar controversia y sin tener total autoridad para abordar el tema, soy de la idea que en algo andaban estos servidores públicos para convertirse en objetivos de los malos; ojalá fuera en la persecusión implacable de sus victimarios, pero hay diversos señalamientos que apuntan que lamentablemente no es así, y que probablemente hayan estado inmiscuidos con las bandas criminales y se vieron afectados por los ajustes de cuentas que la acefalía de estos grupos está generando a lo largo y ancho del país. El periodista y analista político Raymundo Riva Palacio ha tocado acertadamente el tema en un par de artículos publicados en El Universal recientemente: ”Apesta el cabrito    http://www.eluniversal.com.mx/columnas/64173.html  y  ”Temporada de cazahttp://www.eluniversal.com.mx/columnas/64429.html.

Como regiomontano me llena de profunda indignación, tristeza, impotencia, ser testigo de la aparente infiltración de las bandas criminales en nuestras organizaciones policiacas, amanecer cada mañana a la espera no de saber si registró una ejecución más -eso lo damos por descontado-, sino de que haya sido una sola, y no 4 en un mismo evento como sucedió una madrugada de la semana pasada en una colonia nicolaita, registrándose ese día en el transcurso de 8 horas, ¡8 ejecuciones! Y rebasando esos ‘dolores’, me llena de rabia, porque no tengo otro adjetivo a la mano, la pasividad con la que nuestro ”gobernador” aborda el asunto. Lo mínimo que podría esperar de él, lo minimo que se pudiera esperar de cualquier ser humano en su posición, con la formación que asumimos implícita posee para haber alcanzado dicho cargo, es organizar una rueda de prensa y externarnos como cabeza de gobierno su consternación y preocupación por lo que estamos atravesando, y que de su parte no quedará para una solución si no inmediata, si recuperadora de la confianza entre la población. ¡Queremos oirte, Nati! Pero… 1) Según la organización M.A.K. el día ese de las 8 ejecuciones nuestro gober andaba en Lousiana, entre otras cosas, celebrando su cumpleaños; 2) Se especula que Nati huirá por la puerta de atrás y ocupará un puesto que magicamente se abrirá para él en el gabinete federal (¡si la alianza PRIAN funciona de maravilla!); y 3) ¿Qué podemos esperar de alguién que cuando se ventiló en los medios de comunicación que 2 de los ejecutados traían recados de amenaza para un par de funcionarios de la administración estatal por ‘brindar’ protección a uno de los bandos, sólo atinó a decir: “No, si de esos recados ya hemos encontrado varios” ? En verdad que, robándole respetuosamente la frase a don Alejandro Urdiales, “éste también se casó bien” (chiste interno del medio futbolístico regiomontano postclásico 84).

 Según la RAE. Gobernador: quien gobierna; Gobernar (del latín gubernare): mandar con autoridad o regir algo. Nos estás fallando, Nati.

No soy el prímero, único, último en querer expresar en líneas la irritación que en la piel estamos cargando los regiomontanos. Quiero rendondear este post con un e-mail que en pasadas fechas recibí de una amistad que también le toca verse involucrada en estos penosos hechos que vivimos.

“Hoy tuve sentimientos encontrados, mi hospital estaba “blindado” por policias del estado y la PFP, ayer que llegue senti una opresion en el corazon al ver todo el despliegue de elementos, los que mas llamaban la atencion eran los “encapuchados”, revisando a toda persona que llegaba al hospital, dos sicarios llegaron para ser atendidos despues de sufrir un accidente, aqui no se discrimina a nadie, a todos se les trata de salvar la vida, curiosamente en la esquina se encontraban dos GEDEONES, los cristianos que reparten gratis el nuevo testamento, y eso estaban haciendo, tenian como seis cajas llenas de pequeñas biblias y se las daban a todo el que pasaba frente a ellos, en ese momento pense “que cosas, unos matando gente y otros repartiendo biblias, suena raro”, ya es comun ver aqui las patrullas, sientes miedo de que te pueda tocar una bala perdida. Aparte somos victimas del amarillismo de los medios de comunicacion, dos camionetas de las principales noticias se encuentran estacionadas de planta. Hoy, hubo una manifestacion de alumnos, profesores y empleados para exigir que todo el impresionante operativo fuera removido de los limites del hospital y de nuestra facultad. Por una parte pense estar de acuerdo porque somos autonomos y es muy desagradable trabajar en estas circunstancias, pero por otra seguimos corriendo riesgo mientras no se lleven a las personas de aqui. “En cualquier lugar te puede tocar una bala” esa es la conversacion habitual entre la gente.

Bueno, ya me queje de algo contra lo que no puedo hacer nada, espero que Dios nos cuide mucho a mi y a todas las personas que aprecio (ustedes) intentare rezar por eso todos los dias. Una opcion que he visto para huir de la inseguridad es que me vaya a mi casa, me ponga a sembrar chaya (para comer ensaladas y agua de chaya), rento la alberca para fiestas y ya no vengo a Monterrey para nada, tal vez asi me libre de las balas. (esto ultimo fue de broma para no terminar con el sentimiento de temor, la vida debe de seguir). Dios los bendiga.


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