Hasta pronto
Lo digo sin sentirlo, pero lo digo;
escucho esas palabras que viajan como eco sin destino en mi interior,
que se dirigen sonámbulas hacia ti por amor: hasta pronto.
Hoy no dormí, ni mañana lo haré, ni tampoco pasado mañana,
como no lo he hecho ni ayer, ni antier ni antiayer.
Si el fin del dormir es descansar, y para mí el descanso es saber que tu estás bien,
lo procuro intensamente, aunque por ello tenga que decirte, sin sentirlo: hasta pronto.
Pienso en ti, no lo niego. Te quiero, tampoco lo niego.
Como sigo sin negar que digo sin sentirlo: hasta pronto.
…………………….
(de inspiración personal, noviembre del 2004)

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