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Leyendo por un sueño 2007

Amanecemos en el nuevo mundo con la noticia de que la escritora británica Doris Lessing fue designada por la Academia Sueca como Premio Nobel de Literatura 2007. Honestamente y no es que sea el gran literato pero es la primera vez que oigo el nombre de esta mujer; soy un completo ignorante, pues a sus 87 años ha escrito alrededor de 40 obras, la más destacada entre ellas “El cuaderno dorado” (no tan popular para figurar en mi lista de 10,000 libros gratis), y hace 6 años recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Su última publicación es de este año, “La hendidura.”

Me alegro porque ya habemus Premio Nobel de Literatura, después que durante la semana se han ido anunciado los ganadores de otras categorías, los cuales serán premiados el próximo 10 de diciembre, aniversario luctuoso de Alfred Nobel, en la ciudad de Estocolmo, Suecia, con su respectiva medalla y un módico incentivo de 1.5 millones de dólares. Más por otro lado, ya tras algunos años de seguirle la huella a esta premiación en particular, la referente a la categoría de Literatura, me siento invadido por un sentimiento de perspicacia que me hace poner en entredicho no la seriedad del mismo pero sí la unilateridad de los jueces. Me explico.

En esta ocasión la ganadora es la inglesa Doris Lessing, hace 2 lo fue el también británico Harold Pinter, hace 4 el sudafricano -que bien conocemos las raíces de esta hasta hace poco colonia inglesa- John Maxwll Coetzee. y hace 6, por si faltara poco, el ganador fue Vidiadhar Naipaul, también británico. Lo anterior no me hace sino pensar que si eres escritor, eres inglés y tienes trayectoria en el mundo de la literatura, cada 2 años estarás en serias -ampliamente serias- posibilidades de ganar el Nobel.

En los últimos 50 años sólo 4 escritores latinoamericanos han recibido esta distinción: el guatemalteco Miguel Ángel Asturias (1967), el chileno Pablo Neruda (1971),  el colombiano Gabriel García Márquez (1982) y el mexicano Octavio Paz (1990). Si bien entre el 67 y el 90 se obtenía para nuestra Latinoamérica el premio cada 8 años, ya han pasado 17 sin volver a recibirlo, a pesar que en los últimos años se ha manejado fuertemente los nombres del mexicano Carlos Fuentes y el peruano Mario Vargas Llosa como fuertes candidatos. 26 países en 17 años no han recibido una sóla vez la distinción, pero en cambio en ese mismo número de años Inglaterra lo ha recibido 4 veces, Sudáfrica 2, y los países europeos en su totalidad 11 veces.

¿Racismo literario? ¿Falta de representatividad en las altas esferas? No lo se. Lo que si se es que con sucesos como los de Madrazo no sólo los políticos mexicanos, no sólo los mexicanos en sí, sino en su conjunto Latinoamérica ve deteriorada su imagen a nivel  internacional y seguiremos siendo arrastrado en esta esfera global.

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Terminó ayer el misterio de la suerte corrida por uno de los iconos de la cultura contemporánea de comienzos de siglo: Harry Potter, que, traspasando las barreras de las letras, inunda con su ‘existencia’ buena parte de la vida de tanta gente a lo largo del mundo (325 millones de ejemplares vendidos hasta el 6o libro más los que se acumulen con esta 7a entrega, en 65 idiomas diferentes). Harry Potter, o amado u odiado es definitivamente un fenómeno, y, dejando de lado las críticas merecidas o no a la autora de la saga, es definitivamente admirable la maquina de escribir en la que se convirtió Joanne Kathleen Rowling, desarraollando en más de 3,500 páginas las viscicitudes de un preadolescente poco ortodoxo, que se convierte en mayor de edad -je, je, la mayoría de edad en el mundo de los magos se alcanza a los 17 años- a los ojos de quienes se supieron encariñar de él. Y vaya que Potter, así como Ron, Hermione, Neville y compañía se volvieron personajes entrañables, no se diga la familia de Ron, Hagrid, Dumbledore, Sirius, Lupin, entre otros.  Si es válido el principio que establecen algunos doctos en la escritura, recomendando a los que se atreven a tomar las letras como vehículo de expresión, “no escribas para tus contemporáneos, escribe para la posteridad”, no dudo en que dentro de 50, 100, 200, 500 años, Harry Potter siga maravillando a los niños y adultos del mañana, desde luego, si los niños y adultos de hoy hacemos lo posible por garantizar la existencia habitable de este planeta dentro de tal cantidad de años.

5,000 nuevos lectores

Allá en Guadalajara celebraron el Día Internacional del Libro con una magnífica y organizada jornada de ‘presentación ante la sociedad’ y lectura pública de la edición especial por su 40 aniversario de “Cien años de Soledad”, del buen Gabo. Participaron desde jugadores de futbol como Alberto ‘venado’ Medina y Andrés ‘ricitos de oro’ Guardado hasta el gobernador del estado, así como diversas personalidades de la sociedad tapatía, e incluso Josefina Vázquez Mota por videollamada. Aquí en Monterrey, ni los noticieros hicieron la menor semblanza a la celebración (nuestro canal 34 -Televisa Mty- estuvo muy enfocado la 1a mitad de la semana en exponer -lo más amarillistamente posible- el caso de jovencitas que venden su virginidad; a falta de ejecuciones, hay que seguir alimentando de morbo a la raza).

Pero el día de ayer, a modo de coronar lo que hubiera sido una buena semana de vítores y festejos a uno de los miembros distinguidos y formadores de cultura como es el libro, más en vísperas de la llegada de nuestro ansiado FORUM, unos chavos de por acá -encabezados por gente de la alcurnia sanpetrina pero eso es lo de menos- se distribuyeron por toda el area metropolitana para ‘abandonar” 5,000 libros en la vía pública, inspirados en el movimiento mundial Libro Libre. Los libros están acompañados de una etiqueta que en resumidas cuentas pide al afortunado que lo encuentre que se chute el contenido y haga lo mismo, dejar a la deriva el libro para que otra persona corra con la misma suerte que él.

Una de las voluntarias comentó: “Es una iniciativa muy interesante, ya que se incentiva al ciudadano a emplear su tiempo en actividades más provechosas y educativas. Esto nos va a ayudar a aumentar el nivel de educación sin compromiso”. La modalidad que quisieron darle los organizadores a la acción que emprendieron es de convertir la lectura en una herramienta contra la violencia, el crimen organizado y la inseguridad que están invadiendo nuestra sociedad. Dejando de lado que la lectura tenga dichas propiedades, es indudable que leer forma, y que mejor modo que cooperar en su extención que haciendo del libro algo cotidiano, algo que te puedas encontrar en una banca, en una parada de camión, en un puente. Ahora sigue el movimiento inmediato: que sean leídos. Dice Antonhy Burgess en la introducción a una reedición de su novela ‘Naranja Mecánica’ respecto al éxito de la misma a raiz de la película que hizo Stanley Kubrick: “La gente prefiere la película porque el lenguaje los asusta”. Hago votos porque los 5,000 temporales poseedores de los libros abandonados ayer, y los siguientes 5,000 y 5,000 y 5,000 que los tendrán en sus manos, le pierdan el miedo al lenguaje y naden embriagados entre sus letras.

El primer libro con el que recuerdo tuve contacto es allá por mis épocas de preescolar, un libro de actividades de colorear, encerrar la figura correcta, unir con líneas, etc. Después, ya en los primeros años de primaria, pues, qué culpa tiene uno, lo que sea de cada quien leía muy bien, y esto me motivaba a practicar por mi cuenta la lectura, aprovechando muchos libros y enciclopedias que encontraba en casa. Ya en secundaria me hice aficionado a la lectura del periódico (no sólo las secciones de deportes y caricaturas), revistas y más libros. Los estudios de Derecho y Filosofía me mantuvieron de nuevo leyendo, y, desde que paso mucho tiempo en casa el internet se convirtió en una ventana para acercarme tremendamente al mundo de las letras, desde periódicos, sitios de información especializada, blogs de opinión personal, libros digitalizados. He tenido los últimos años la oportunidad de comprar y de recibir como obsequio alguna cantidad de libros, y si bien es muy escasa mi biblioteca (porque a veces los regalo) siempre habrá lugar para uno más.

Leía esta semana -y perdón por no citar la fuente que no la recuerdo- que si hay un Día Internacional del Libro es porque mal la están pasando éstos, ya que por ejemplo, ¿por qué no hay un Día Internacional del Automovil? Siendo amistosos con esta opinión, y desarrollándola, es verdad que los libros no las llevan todas consigo, en este país y muchos otros como el nuestro, por: 1.- falta de hábito de la lectura entre la población, 2.- verse afectados por el fenómeno de la piratería (parecería sorprendente, si, pero hay gente que compra libros ‘piratas’), 3.- la desmesurada espiral que nos jala a vivir de momentos efímeros que vamos enganchando unos con otros, sin generar circunstancias de ‘continuidad’. Ejemplo: algo que antes era para siempre, como el matrimonio, ahora es algo que dura 2, 3, 5 años; entonces, por qué llevarse 2 meses leyendo un libro si puedo esperar a que salga la película y en 2 horas finiquito el asunto.

Cuba es un país raro; es como el América, los vaqueros de Dallas, o el Peje: los amas o los odias. Dejando las cosas por superar para otro post (prometo hacerlo a pesar de mi conocido procastrismo), desde 1961, a 2 años del triunfo de la Revolución, fue declarada libre de analfabetismo -tarea llevada a cabo en el plazo de un año por 100,000 voluntarios que recorrieron toda la isla- y lidera desde entonces a los países latinoamericanos en índices de lectura. A los cubanos les encanta leer, y no es para menos: no tienen una Televisa que les enajene la mente (chin, maldito bloqueo) así que pasan buena parte del tiempo entre libros. Para muestra, un botón. En octubre del 2004 recibí un mail de una doctora cubana con la que hice buena amistad durante mi estancia en el CIREN y comentaba: “Sigo leyendo mucho, bueno todo lo que puedo según consigo  que me presten libros, ya por este año voy por 46 libros (ahora que me dió por anotar lo que leo, así que llevo la cuenta)…”. Menos mal que batalla para conseguirlos.

Escribe Juan Villoro para Grupo Reforma el pasado 20 de abril: La prueba extrema del nivel literario de una sociedad es lo que dicen sus mendigos. En Bogotá, los que no tienen nada son poetas. Algunos amenazan con un apocalipsis vanguardista, otros riman con esmero, todos creen en el valor pedigüeño de la palabra. El temple narrativo de una ciudad también se mide en lo que dicen sus taxistas y peluqueros. Aunque en Buenos Aires hay más pilotos con doctorado, los de Bogotá dejan hablar al pasajero. En cuanto a los hombres de tijera, baste saber que en Bogotá una peluquería se llama con justicia “El gran Gatsby”.” Leía en otra parte que debiera prohibirse la lectura; bajo la premisa de que lo prohibido despierta deseo, ésta gozaría de un repunte tremendo. En lo que se toman medidas al respecto hagamos algo: si ya nos tomamos la molestia de inundar el país de vehículos (Monterrey dentro de poco dejará de conocerse como ‘la Ciudad de las Montañas’ para ser ‘la Ciudad de las Cherokes 97’) ahora inundémoslo de libros. Llevamos ventaja: los libros no hay que nacionalizarlos, son universales.

P.D.- Te invito a darle un vistazo a “mi top 5 literario”. Enumero en él las 5 novelas que incluiría en mi ataud por si hay fila para entrar al cielo -o lo que siga-, acompañadas de sus generales, un comentario personal, sinopsis y un breve fragmento. 

Ayer jueves, navegando por el internet me encontré en la sección de editoriales de El Mural -versión jaliciense de El Norte- un artículo del arquitecto Ricardo Elías, que escribe con cierta periodicidad en la mencionada fuente. Su artículo, titulado “El pediórico” me resultó muy atractivo, y comparto algunos extractos del mismo, con el respeto que me merece el autor.

“Poco nos debe preocupar lo que se informe, se opine, se diga o no se diga en un diario, pues la enorme mayoría de la población jamás se enterará de nada por este medio. Y para acabarla de amolar, el número de lectores disminuye drásticamente si nos referimos a aquellos que leen las secciones de opinión, pues de todas las personas que por alguna extraña razón llegan a tener un periódico en sus manos, lo que más leen es la sección de deportes o los avisos de ocasión. Los que escribimos en estas poco concurridas páginas editoriales, y que al hacerlo nos preocupamos por asumir públicamente posturas y emitir opiniones responsables, congruentes y comprometidas respecto de cualquier tema, debemos reducir expectativas y conformarnos con que el periódico y todas las ideas en él impresas, cumplan otras funciones muy distintas a las que imaginamos y que gracias a ellas, millones de mexicanos utilicen diariamente más de algún periódico, pero no para inaugurar su cerebro o excitarse las neuronas del pensamiento, sino para insólitas aplicaciones que convierten al periódico en un “pediórico” y a las ciudades en “suidades”.

He aquí una lista (corregida y aumentada), que incluso ha sido publicada en internet, de esos usos alternativos que millones de mexicanos le dan a los “pedióricos”. Hago la lista -como dicen los abogados cuando no quieren limitarse únicamente a lo que en ese momento escriben- “de manera enunciativa mas no limitativa”, porque estoy seguro que cada uno de ustedes podrá agregarle muchos otros usos más a los que a continuación anoto:
 
En cuanto a usos domésticos se refiere, “el pediórico” sirve para: limpiar vidrios, empacar cristalería y vajilla, tapizar la jaula del pájaro, recoger la basura, prender el piloto de la estufa o del bóiler, nivelar las patas de las mesas, recoger la caca del perro, cubrir los muebles y el piso antes de pintar, evitar que se meta el agua debajo de la puerta, proteger en el piso de la cochera si el carro gotea aceite, matar moscas e insectos rastreros y, en algunos casos extremos, hasta de papel de baño. En cuanto a usos educativos, “el pediórico” sirve para: castigar al perro en el hocico cuando se orina en la casa, recortar letras y fotos para las tareas de los niños, hacer piñatas, monos de papel maché, barcos de papel, y hasta como block de notas, arrancándole el pedacito en blanco de la parte de arriba y anotar en él números de teléfono.
También tiene usos comerciales: sirve entre, otras cosas, para rellenar bolsas de mujer y así conserven su forma, envolver la carne, empacar clavos y tornillos en las ferreterías, hacer sombreros de pintor, dar trabajo a voceadores y periodistas, envolver flores, cortar moldes de modistas y sastres, y para envolver cuadros.

Hay otra gama de usos mucho más variada y extraña. El periódico sirve como prueba de vida en el caso de secuestros, y para que estos criminales recorten sus letras y las peguen en las cartas que envían. Como cobija, como paraguas en caso de lluvia y hasta para esconderse detrás de él cuando no se quiere ser visto. Bueno, hasta usos medicinales puede tener, pues en casos de resfriados se pone en el pecho del enfermo embarrado de “vic vaporub”.

Mientras para la enorme mayoría de la población el periódico, con todos los usos anteriormente descritos, es prácticamente indispensable, solamente unos cuantos excéntricos lo usamos para enterarnos de las noticias y formarnos opinión. Y como lo más probable es que por todo lo anterior, el papel usado en la impresión de estos mismísimos renglones sirva más para envoltura que para lectura, mejor aquí le paro, pues mientras menos escriba menor cantidad de tinta quedará en las manos de quienes usen las páginas de este “pediórico” para empacar o madurar sus aguacates.”

Yo me incluyo entre aquellos que hemos utilizado el periódico para eliminar moscas y para impedir que una mesa siga con su ligero bamboleo. Tamnbién en muchas ocasiones me resultaron imprescindibles para limpiar ventanas. Pero he dejado tales prácticas de un tiempo para acá. Respetando el uso que terminamos dándole al medio de comunicación en cuestión, lo más primordial es que haya cumplido en nuestras manos con su uso primario: informarnos; habiéndolo conseguido, que se integre alegremente a las 1000 y 1 formas de hacer algo con él.

Termino recomendando a los que pasamos algún tiempo en la red,  alternativas muy a la mano para estar informados de lo que acontece a nuestro alrededor: menciono 3 a las que recurro con frecuencia. El Universal http://www.eluniversal.com.mx/noticias.html,  La Jornada http://www.jornada.unam.mx/ultimas, y Proceso http://www.proceso.com.mx/